Un teatro para el siglo XXI

Una figura femenina esculpida en bronce, de tres metros de altura, recibe al visitante en el Teatro Principal de Maó. Se trata de Talía, musa del teatro en la antigüedad e inspiradora de la comedia. La escultura se erigió en 2001 para conmemorar la rehabilitación del teatro, un edificio inaugurado en 1829, guardián durante dos siglos del amor por las artes escénicas que profesan los mahoneses. 

 

Fue un empresario italiano de ópera afincado en Menorca, Giovanni Palagi, el impulsor de la construcción de un teatro que estuviese a la altura de los espectáculos operísticos que habían calado con fuerza entre la sociedad de la época. Cuando se inauguró, contaba con capacidad para casi mil espectadores y se decoró siguiendo el estilo de los coliseos italianos del momento. Con forma de herradura, el teatro dispone de 16 arcos que sustentan tres pisos de palcos más el gallinero. 

 

A lo largo de todo el siglo XIX, el edificio fue objeto de mejoras, desde la dotación de alumbrado eléctrico hasta la construcción de la fachada neoclásica. Durante la Guerra Civil española, una bomba ocasionó importantes desperfectos en el escenario lo que obligó a realizar una gran restauración. Pero fue en los albores del siglo XXI cuando el Teatro Principal de Maó estrenó su cara más innovadora. Como resultado de una importante restauración que obligó a un cierre de cinco años, el teatro cuenta con las más modernas instalaciones y tecnologías para afrontar los montajes más vanguardistas. Modernos servicios de camerinos, ascensor, equipamiento técnico y una amplia zona de recepción que da pie a la conversación relajada entre los espectadores, conforman un edificio a la altura de los eventos que organiza. 

 

Su carácter vanguardista no le resta un ápice del encanto del antiguo teatro ochocentista. Buena prueba de ello son sus espectaculares telones de boca, los grandes cortinones que cierran el escenario. El Teatro Principal ha tenido, a lo largo de casi 200 años de historia, tres telones de boca. Del primero de ellos sólo queda constancia en documentos de la época. Actualmente, coexisten otros dos, un hecho bastante poco frecuente. Uno de ellos, conocido como el de las cortinas rojas, data también de los inicios del teatro y fue restaurado para la reinauguración de 2001. El otro telón, el de las cortinas verdes, se confeccionó en 1860 con motivo de la visita de la reina Isabel II a Menorca. El escudo de armas de la ciudad de Maó y unos medallones con personajes relacionados con la música y el teatro decoran el bambalinón, poniendo el broche a la ornamentación de un espacio histórico que mira al futuro de las artes escénicas.