200 años de Ópera en Menorca

Doscientos años de representaciones y el teatro de ópera más antiguo de España. Está claro que estos datos avalan la arraigada tradición que la ópera tiene en Menorca, especialmente en Maó. La vida cultural de la ciudad no puede entenderse sin su devoción por este género, que se remonta al siglo XVIII. Aunque existen pocas referencias documentadas de la afición por la ópera en esos años, sí se conservan algunos programas de piezas representadas en el Teatro de la Comedia de Maó -un edificio que los historiadores no han podido localizar- y pinturas de ese mismo teatro expuestas en el Museo de Artes Decorativas de París, fechadas en la época de la ocupación francesa de Menorca.

 

Es durante el siglo XIX cuando Maó comienza a convertirse en un auténtico referente para la representación de espectáculos de ópera en nuestro país. Las primeras representaciones del género se atribuyen al músico y compositor Joan Bellot i Taltavull, en la temporada 1817-1818. Pocos años después, grandes piezas como La Cenerentola y La Gazza Ladra, del compositor italiano Rossini, o La Straniera de Bellini, se estrenaron en Menorca al mismo tiempo que en grandes ciudades como Barcelona. Una muestra clara de la pasión que esta disciplina artística despertaba entre los mahoneses. Y es que no es casualidad que fuese Maó la ciudad menorquina donde la ópera cultivó más aficionados. Su importante puerto natural, ubicado en una zona estratégica del mar Mediterráneo, hizo de la ciudad lugar de refugio o escala de barcos procedentes de diferentes lugares del mundo. Esto convirtió a Maó en una ciudad cosmopolita, con influencias diversas como el amor por la ópera, especialmente la italiana. 

 

Una pasión que se mantiene intacta desde hace dos siglos. Cada año, Maó se vuelca con su programación teatral, una cita imprescindible para los amantes del género, que se prolonga desde la primavera hasta bien entrado el otoño. Las mejores voces y los mejores espectáculos internacionales se dan cita en el Teatre Principal de Maó, un edificio construido en 1829 a imagen y semejanza de los espacios escénicos italianos de la época. Desde hace 50 años, la sociedad mahonesa se ha volcado en conservar e impulsar esta disciplina artística. En 1971, un grupo de ciudadanos amantes de la ópera se agrupó en torno a la asociación Amics de s’Òpera de Maó para mantener y vigorizar la tradición operística de la ciudad. Desde 2006, la Fundació Menorquina de l’Òpera, una entidad sin ánimo de lucro en la que participan las administraciones públicas, trabaja para asegurar la vitalidad y el buen funcionamiento de un género artístico que sigue despertando pasiones en Menorca tal y como lo hacía hace más de doscientos años.