Un viaje al pasado

Su impresionante legado arqueológico hace de Menorca un auténtico museo al aire libre. En apenas 700 kilómetros cuadrados se han catalogado cerca de 1600 yacimientos arqueológicos, entre ellos navetas, poblados prehistóricos - donde encontramos los característicos talayots y taulas- y necrópolis. La temporada baja es el momento idóneo para hacer un recorrido por la Menorca Talayótica. 

 

Adentrarse en la cultura talayótica menorquina es hacer un viaje al pasado, concretamente al tercer milenio antes de Cristo. Al inicio de la Edad de Bronce tenemos constancia de los primeros asentamientos humanos. Estos pueblos llegaron a desarrollar una cultura propia, de marcada personalidad. Su rasgo más visible es el megalitismo (el uso de grandes bloques de piedra colocados en posición vertical) y los restos más significativos son construcciones funerarias comunitarias.

 

Pasando la hoja del calendario prehistórico, viajamos hasta el segundo milenio adC, el llamado talayótico inicial. Es en esta época, en la transición entre la Edad de Bronce y la de Hierro, cuando se producen importantes cambios en las comunidades que habitan la isla: se crean poblados más grandes en  torno a los talayots, edificaciones monumentales en forma de torre. El talayot es la construcción más representativa de la época, a pesar de que todavía desconocemos claramente cuál era su función. Las hipótesis varían: se cree que podrían ser edificios de carácter defensivo o de control del territorio, elementos de prestigio de la comunidad o incluso centros comunitarios. La realidad es que los pobladores talayóticos guardan todavía muchos secretos que los investigadores tratan de descifrar. Lo que sí sabemos es la importancia que tenía en esta época el mundo de los muertos. Buena prueba de ello son las construcciones funerarias propias de la época, las navetas: tumbas colectivas donde se practicaban rituales que solo han sido documentados en Menorca. Otro tipo de enterramientos de la misma época son las necrópolis situadas en los barrancos. 


Los cambios sociales que se producen en la mitad del primer milenio adC traen consigo nuevas construcciones. Se levantan murallas alrededor de los poblados, se establecen intercambios comerciales con otros pueblos y surgen los recintos de taula: santuarios para rituales y posibles celebraciones cuyo principal elemento es la taula, un pilar vertical en el que se apoya otra piedra horizontal en forma de T. 

 

Esta riqueza patrimonial de la Menorca Talayótica representa la odisea de una cultura insular única que le ha valido una candidatura a Patrimonio Mundial de la Unesco en 2022. Una visita a los yacimientos abiertos al público permite vivir en primera persona la apasionante cultura talayótica. Estos son algunos de los imprescindibles:

  • Poblado Talayótico de Torre d’en Galmés, uno de los más grandes de Menorca y de las Islas Baleares. Cuenta con 3 talayots, 1 recinto de taula, casas talayóticas y hasta 4 hipogeos.
  • Necrópolis de Cales Coves: en esta zona arqueológica de gran valor se conservan más de 90 cuevas e hipogeos de enterramiento excavados en los acantilados de la cala.
  • Naveta des Tudons, el monumento más visitado y mejor conservado de la cultura talayótica. En esta construcción funeraria se hacían enterramientos colectivos y durante las excavaciones realizadas se encontraron cien individuos de todas las edades.
  • Poblado Talayótico de Son Catlar: el único que conserva intacta la muralla que rodea la mayor parte del poblado.

 

Algunos de estos yacimientos son de acceso libre y otros de pago, aunque en temporada baja la entrada es gratuita. Los paneles informativos te ayudarán a comprender mejor este patrimonio arqueológico, aunque también existen empresas y entidades de la isla que organizan visitas guiadas, tours o talleres en los yacimientos. Conservar este excelente patrimonio arqueológico es tarea de todos: durante tus visitas a los yacimientos contacta con las autoridades si detectas algún expolio, elementos deteriorados, derrumbes o basura, no sustraigas ningún fragmento del suelo y sigue los itinerarios recomendados o los caminos consolidados para evitar posibles accidentes.