Menorca, Reserva de Biosfera: más que una marca

Menorca fue declarada Reserva de Biosfera por la UNESCO el 8 de octubre de 1993, un título que poseen más de 700 lugares en todo el mundo y que marcó un antes y un después en la vida de la isla. El objetivo de este distintivo es reconocer a nivel internacional las áreas representativas de los diferentes hábitats de la Tierra que destacan por su interés científico en el concepto de desarrollo sostenible. 


En Menorca, la convivencia entre la actividad humana y la conservación de los recursos naturales y del patrimonio cultural es ejemplo de equilibrio territorial, que desarrolla de forma compatible las actividades económicas, la gestión de los recursos naturales y la conservación del paisaje y el patrimonio. 


La privilegiada posición de Menorca, en el centro del Mediterráneo, la convirtió históricamente en lugar de refugio para los pueblos navegantes que cruzaban este mar, que con sus visitas enriquecieron la cultura menorquina, en la que podemos entrever sus huellas en la toponimia, la arquitectura la gastronomía o el folklore de la isla.


Aun cuando el turismo se ha convertido en los últimos años en el sector más fuerte para la economía menorquina, Menorca ha sabido conservar el encanto gracias a los sectores agrícola e industrial, con la ganadería, la bisutería y el calzado como principales representantes. La tradición del campo menorquín ofrece a la isla un paisaje tan hermoso y pintoresco que son pocos los visitantes que no caen rendidos a su atractivo.


Menorca ofrece unas condiciones medioambientales excepcionales que permiten la existencia de una gran variedad de hábitats de tipo mediterráneo, espacios naturales protegidos en los que viven multitud de especies animales y plantas exclusivos de la isla, algunos de ellos en peligro de extinción. Este microcosmos tiene como núcleo principal el Parque Natural de s’Albufera des Grau, l’Illa den Colom y el Cap de Favaritx, situados en el área de Maó, pero toda la isla forma parte de esta Reserva de Biosfera: desde amplias playas y calas vírgenes en un litoral con acantilados que un gran número de especies de aves protegidas escogen para anidar, hasta las poblaciones, todas ellas incluidas en la declaración por su excepcional estado de conservación. 

 

Todos estos factores hacen que la marca Reserva de Biosfera sea un distintivo que obtienen solo aquellas empresas (productores, artesanos y empresarios turísticos) que cumplen con los requisitos y desarrollan su actividad económica de acuerdo con los valores de sostenibilidad, poniendo en valor sus productos y sus servicios. Sus iniciativas ayudan en la protección del medio ambiente, la cultura y la sociedad menorquinas, un compromiso con la isla de Menorca que garantiza a visitantes y habitantes su contribución al desarrollo sostenible de la isla.

 

Porque para Menorca y para quienes habitan en ella, el distintivo Reserva de Biosfera es más que una marca, más que un simple sello. Es una forma de vida, una forma de sentir la isla, una forma de pensar y hacer las cosas de un modo distinto, un modo de vida que proteja la supervivencia de la isla, de su biodiversidad, de su patrimonio y de su identidad, para que las generaciones del futuro puedan seguir disfrutando de esta maravilla llamada Menorca.