La ruta de los 7 faros de Menorca

Una visita a Menorca no está completa sin visitar al menos uno de sus siete espectaculares faros. Estos eternos guardianes del mar y la costa menorquina fueron construidos para evitar naufragios y siniestros marítimos, pero sus peculiaridades y los magníficos paisajes de su entorno los convierten en los lugares perfectos para alejarse del mundo y disfrutar de las mejores puestas de sol y los amaneceres más maravillosos. 

 

Situado cerca de Ciutadella, en el extremo noroeste de la isla, el Faro de Punta Nati se presenta en medio de un paisaje árido y agreste. Inaugurado el 1913, fue construido debido a los peligrosos arrecifes que unidos a los fuertes vientos y las corrientes marinas provocaron varias tragedias en su costa.Es uno de los faros más populares e imponentes de Menorca, debido a los acantilados escarpados por el fuerte viento que describen un paisaje impactante. 

 

En el extremo más septentrional de la isla encontramos el Faro del Cap de Cavalleria, uno de los más fotografiados, construido en 1857, tras haber sido testigo de más de 700 naufragios. Este faro, visible desde casi cualquier punto de la costa norte, combina su imponente belleza con una ubicación sublime en un paisaje desértico azotado por el viento de Tramuntana, sobre espectaculares acantilados que le permiten guiar a los navegantes desde casi 100 metros de altura sobre el nivel del mar. 

 

Dentro del Parque Natural de s’Albufera des Grau encontramos el Faro de Favàritx, situado en el que muchos describen como un paisaje de otro mundo, incluso lunar, un entorno sobrecogedor y agreste, de rocas negras y fuerte oleaje. Construido en 1922, es el tercero de los faros que protegen a los navegantes de la costa norte. Su atmósfera mística y el fuerte viento ofrecen escenas impresionantes para los amantes de la belleza salvaje de la naturaleza.

 

El Faro de San Carlos, el más antiguo de la isla (1852) es quizás uno de los más desconocidos, probablemente por su aspecto modesto y por tener el acceso restringido, al encontrarse dentro de la zona militar de las ruinas del Castillo de San Felipe. No obstante, si se tiene la oportunidad, es recomendable llegar hasta el faro y la Torre den Penjat para contemplar unas maravillosas vistas al puerto de Maó.

 

Sin embargo, el faro más antiguo de Menorca en realidad no se sitúa “en Menorca”. El Faro de la Illa de l’Aire, hogar de la famosa lagartija negra, fue construido en 1850 en el islote delante de la playa de Punta Prima. Además, este faro es también el más alto, con una altura de 35,3 metros y una escalera de caracol de 175 peldaños. Aunque solo es accesible en barco, disfrutar del faro desde la costa es también un espectáculo digno de ver.

 

En el extremo suroeste de la isla, a 10 km de Ciutadella, encontramos el Faro d'Artrutx (1858), el segundo más alto de Menorca, con 34 metros de altura. Está situado muy cerca de dos zonas turísticas en Cala’n Bosch y Son Xoriguer, pero, aun así, vale la pena visitarlo, pues el paisaje es especialmente bonito. Además, cuenta con un restaurante con terraza para poder disfrutar de una espectacular puesta de sol. 

 

Finalmente, en la entrada del puerto antiguo de Ciutadella, encontramos el Faro de Sa Farola, el más urbano de todos. Situado en el Paseo Marítimo, a solo 1 km del centro de Ciutadella, te recomendamos que aproveches para dar una agradable caminata mientras disfrutas de las vistas de los acantilados.