Puerto de Fornells, la guarida del norte

La bahía que se abre paso en la costa norte de la isla es uno de los refugios más grandes de Menorca. En muchos sentidos. El viento predominante de tramontana encuentra un escollo en esta laguna de 4 kilómetros de longitud, 2 de ancho y apenas 12 metros de profundidad, lo que la convierte en lugar perfecto para cobijarse. Es también refugio de numerosas especies marinas, siendo una de las principales zonas de protección especial medioambiental de la costa menorquina. 

 

Sin embargo, la vida bulle en el puerto de Fornells. Bajo el agua y sobre ella. Su tranquilidad dominante es perfecta para practicar deportes acuáticos como el windsurf, la vela o el submarinismo. Que comparten espacio en el puerto deportivo junto con la zona de tradición pesquera, especialmente de langosta. No en vano, la famosa caldereta de marisco se sirve desde hace años en los establecimientos del paseo marítimo.