Sant Lluís, el toque francés

Si a finales del siglo XVIII los ingleses se hicieron suya la bocana del puerto de Maó fundando el pueblo de Georgetown - ahora, es Castell -, los franceses hicieron lo propio pocos años antes. En este caso, fue el interior de la isla, aunque no muy lejos del puerto de Maó, el codiciado tesoro de los franceses, que bautizaron a la pequeña localidad tras el nombre de su rey, Luís XV. 

 

Así nació el pueblo de Sant Lluís, una localidad que ha tenido un crecimiento ordenado, cuadriculado, a semejanza de las urbes que se desarrollaron en el siglo XIX. Pocos elementos quedan como testimonio de la tradición de la época en que surgió, como es el molino que da la bienvenida al visitante. 

 

Como otros pueblos de interior, Sant Lluís ha crecido en extensión especialmente en la costa, donde presume de albergar algunas de las calas más pintorescas de Menorca.