Ciutadella, la ciudad señorial

El sol de la tarde tiñe de oro las imponentes fachadas de los palacios de antiguos señores en la plaza del Borne. El epicentro de un pueblo que se siente ciudad, o ciudad que conserva su carácter tradicional, regio, estoico como la piedra que lo caracteriza. 

 

Ciutadella es, en esencia, mediterránea. No solo por rozar la costa oeste de la isla y abrazar gran parte del poniente. Sino por su intrínseca relación con el mar, conexión latente desde tiempos inmemoriales. Y que, a día de hoy, se refleja en su sector pesquero. Pero también en la sal que baña las calles, el mercado central que a diario acoge las capturas y en los platos que llenan los restaurantes tanto del puerto como de la ciudad.

 

Cultura e historia se funden en sus calles empedradas. Las numerosas manifestaciones religiosas dan fe del pasado peso eclesiástico, culminado en la Catedral de Santa Maria. Mientras, cada junio se convierte en capital del archipiélago, bajo el flujo de la noche más corta del año: Sant Joan.