Una inmensidad azul

Arrecifes, cuevas, pecios y unas aguas tan limpias y transparentes que sentirás que perteneces, por un rato, al mundo bajo la superficie. La experiencia de bucear en Menorca se expande hasta los límites que alcanza la vista, en una inmensidad azul llena de vida. No en vano, Menorca cuenta con la reserva marina más grande del Mediterráneo.

 

Pero, ¿por dónde empezar? Lo mejor, si no has buceado nunca, es realizar un bautismo en alguna de las escuelas que tienen sede en la isla. A pesar de ser una actividad hipnótica, el buceo requiere de cierta técnica, especialmente para aquellos no iniciados.

 

En cuanto a las mejores localizaciones para la Menorca sumergida, dependerá mucho de los gustos. Sin embargo, inmersiones en zonas como S’Illa de l’Aire, en Punta Prima, o la Llosa des Patró Pere, cerca de Cavalleria, harán las delicias de cualquier amante de este deporte. La costa de Sant Lluís es perfecta para explorar cuevas.

 

Inmersiones