Los atardeceres más bonitos de Menorca

Ver como se pone el sol, envuelto en rojos, naranjas y violetas, mientras el mar acaricia su despedida, es una de las mejores experiencias que puedes disfrutar en Menorca. La tranquilidad de sus aguas, la belleza de su paisaje, sus faros, sus playas, hacen de Menorca el lugar donde se esconden algunas de las mejores puestas de sol del Mediterráneo.


Menorca es el primer punto de España que ve salir el sol y, por supuesto, también el primero en despedirse de él, por lo que ver como se pone entre colores pastel tiene un atractivo añadido, en especial en algunos lugares donde su encanto se multiplica por la belleza de los paisajes que enmarcan el atardecer.


El primero de ellos es el Faro de Cavalleria, uno de los siete faros que rodean Menorca y marcan el camino de los navegantes. Situado al norte de la isla, rodeado de naturaleza salvaje moldeada por la Tramuntana, el faro de Cavalleria ofrece desde sus acantilados unas puestas de sol de una espectacularidad indescriptible. Cuando el mar está en calma es fácil ver desfilar algún velero o pequeño llaut, la embarcación típica de Menorca, procedente del encantador puerto de Sa Nitja, muy cercano también al faro.  


Aislado en medio de la nada, en el entorno insuperable de s’Albufera des Grau, se encuentra el Faro de Favaritx, unas vistas privilegiadas a un atardecer mágico en una zona de Menorca que parece de otro mundo. Este faro blanco y azul se encuentra rodeado de piedras grises y oscuras, quebradas por el viento de Tramuntana, que crean un paisaje salvaje y virgen en el que la puesta de sol se convierte en magia, un entorno insuperable en el que a medida que el cielo se oscurece, la luz del faro cobra protagonismo, iluminando el horizonte. 

 

En la otra punta de la isla, muy cerca de Ciutadella, se encuentra el Faro de Punta Nati. Es una preciosa construcción flanqueada por varias construcciones militares, alzado debido a los numerosos naufragios que se producían en la zona, rodeada de escarpados acantilados y a merced del viento de Tramuntana. Por su ubicación, en los días claros puede verse la isla de Mallorca al otro lado del mar. Es uno de los lugares favoritos para ver la puesta de sol. ¡Hay que llegar pronto para encontrar un buen sitio!

 

El punto más alto de la isla, Monte Toro, a 358 metros sobre el nivel del mar, es el lugar más místico desde el que poder maravillarse con los colores de la puesta de sol. Además, en los días despejados se puede disfrutar también en sus numerosos miradores de una vista panorámica de 360º desde lo más alto de Menorca. Una experiencia que vale la pena no perderse.

 

Menorca es el paraíso perfecto donde disfrutar de las puestas de sol más bellas, con más naturaleza virgen y con más tranquilidad del Mediterráneo, un lugar donde sentir como el tiempo se detiene y nos permite disfrutar de los colores más impresionantes del atardecer.