Piel con piel: los ornamentos del caballo

El caballo es uno de los símbolos por excelencia de Menorca. La elegancia de sus movimientos y la nobleza de su carácter convierten a la raza propia de la isla en motivo de orgullo para sus habitantes. Y, aunque la belleza natural de este animal es más que suficiente para impresionar, los ornamentos que luce durante los momentos más importantes del año, destacan sobre la piel oscura.

 

Correas de piel con remaches, detalles en metal con significados profundos y sillas de montar dignas de grandes señores, visten al caballo menorquín. Es de las manos del guarnicionero que salen todos estos ornamentos: piezas únicas, trabajadas a conciencia y con materiales nobles. El olor a cuero, materia básica de todos estos elementos, se funde sobre la piel de este venerado animal. 

 

A pesar de ser un oficio tan específico, es ampliamente valorado por aquellos amantes de las fiestas patronales, en las que el caballo es protagonista. Y en las que las bridas, los petos o las sillas forman el traje de gala de estos animales.