La base de la buena cocina

De caracoles a afrazán. Destilados, cerveza y vinos reconocidos para los que gustan de bebidas espirituosas. Manjares dulces como los postres o la miel recogida de caseta. Sin dejar de lado productos tan icónicos como el queso o los embutidos típicos de la isla.

 

Si la base de una buena cocina está en el producto, no es de extrañar que la menorquina empiece a tener un nombre a nivel internacional. Parece casi imposible que en un territorio de apenas 700 kilómetros cuadrados, la variedad de productos relacionados con la gastronomía sea tan elevada. 

 

Y, sin embargo, el clima, la devoción por el cultivo y el ganado, las ancestrales formas de pesca que aún se conservan y el carácter conservador del paisaje de los menorquines, ayuda a conseguir un producto de altísima calidad.

 
Queso: el producto más internacional
 

El auge de la vaca frisona en los años 60 expandió un mercado que perdura hasta hoy y que define, en buena medida, la gastronomía de la isla: el queso. Este producto tan nuestro, tan definitorio y tan internacional a la vez, es el estandarte de la gastronomía menorquina. No en vano, cada año llegan a producirse más de medio millón de piezas. En el año 1985 se consiguió la denominación de origen del queso “Mahón”, que se amplió en 1997 para ser “Mahón-Menorca”.

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La salsa más famosa
 

Han sido años de arduas batallas por su procedencia. Pero parece que, al final, hasta los mismos franceses se han rendido ante la evidencia de que la salsa mahonesa o maonesa, tiene origen menorquín. Poca presentación necesita este condimento: la base es la emulsión en frío de huevo y aceite de oliva, sazonada con sal, vinagre o zumo de limón. Y de Menorca, salió en la época de la dominación francesa -de ahí la confusión sobre su procedencia- hacia el mundo entero.

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De la carnixua a la sobrassada
 

El cerdo es considerado el animal por excelencia en la fabricación de embutidos, ricos y variados, que asombran especialmente a los foráneos.

La tradición de las porquetjades o matanzas de cerdo era un evento eminentemente social, en el que la familia se reunía para repartirse las tareas de despiece y elaboración de cada tipo de embutido. 

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La difícil decisión entre el dulce y el salado
 

Entrar en un obrador menorquín es llenar los sentidos con una infinidad de postres, meriendas y tortas, dulces y saladas, que son una tentación difícil de superar. La tradición repostera ha ido picando de aquí y de allá con cada una de las dominaciones que ha vivido la isla. Franceses, árabes e ingleses han dejado su huella en la cocina tradicional. Y muy especialmente en los postres. 

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El cáliz que brota de la tierra
 

El sello de calidad “Vi de la terra Illa de Menorca”, creado en 2002, hace honor a los ancestros que sembraron las primeras vides en la isla, al menos ocho siglos atrás. Tras años sin producción vitivinícola, Menorca recuperó a finales del XX el tiempo perdido. Con más de diez bodegas con nombre propio y varios vinos premiados en importantes certámenes, puede decirse que el reencuentro con las vides ha valido la pena.

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Aceite, el tesoro mediterráneo
 

Incluido en toda buena dieta que se precie, el aceite de oliva es símbolo de equilibrio entre placer y salud. Quizás es esta doble conciencia entre lo que se debe hacer y lo que apetece realmente al paladar, la que ha auspiciado el crecimiento de la producción de aceite en la isla.  Como buena isla mediterránea, Menorca ha contado en varios momentos de su historia con la presencia de cultivos destinados a la producción de aceite de oliva. 

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Un bocado de mar
 

Un arroz caldoso. Una caldereta de langosta. Pez de roca a la plancha. Gamba roja con un solo aliño de ajo y perejil. Lo que el mar da en Menorca no es solo alimento. Es puro placer. Por eso es importante hacerse con un hueco muy rápidamente en los restaurantes más pesqueros durante la temporada de verano. Porque quien sabe, repite. La tradición pesquera está más que arraigada en la isla, con tres puertos base en lo que a actividad de pesca comercial se refiere.

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Vaca Vermella, una raza autóctona en auge
 

El sector del ganado bovino en Menorca está muy representado por la raza frisona, una vaca procedente de la región frisosajona, en Alemania y Países Bajos. Sin embargo, en los últimos 20 años se ha recuperado de forma notable la raza autóctona: la vermella menorquina. Esta raza, bautizada como vermella (roja), por su capa de pelo rojizo, comienza a recuperar terreno perdido.

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A la salud de Inglaterra
 

Los años que los ingleses pasaron en Menorca, dejaron un poso importante en la gastronomía de la isla. Especialmente en el sector licorero, a través de la elaboración de la ginebra. Fueron ellos los que introdujeron en la población autóctona el gusto por el destilado de bebidas espirituosas. Un gusto que sigue muy vivo gracias a ser considerada la bebida “oficial” de las fiestas patronales que se celebran en verano en toda la isla. 

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Del campo a la botella
 

A pesar de ser la bebida alcohólica con menor recorrido histórico en Menorca, la cerveza lleva unos años dando buenas alegrías a los elaboradores de la isla. Son varias las empresas que se han lanzado a la aventura de fermentar la cebada y experimentar con sabores y tostados para ofrecer un producto de calidad, de producción limitada y con una demanda en alza, derivada de los buenos resultados.

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El oro líquido que se extrae de las flores
 

La gran variedad de flora y la protección del entorno que procura la declaración de Reserva de Biosfera, convierten a Menorca en un paraíso para las abejas. Ellas son las encargadas de extraer el néctar que convierte la miel elaborada en la isla en una de las mejor valoradas a nivel nacional. En 2006 fue creado incluso el sello de Mel de Menorca, para destacar el alto valor de este producto apícola.

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El filamento más preciado del mundo
 

De rojo intenso. Así es la última de las delicias que se cultivan en las arcillosas tierras del centro de Menorca. El azafrán, uno de los condimentos culinarios más caros del mundo, brota con fuerza entre los nuevos productos de kilómetro cero. No solo por su calidad. Sino, también, por la forma de cultivo y recolección de este potenciador de manjares.

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