Un bocado de mar

Un arroz caldoso. Una caldereta de langosta. Pez de roca a la plancha. Gamba roja con un solo aliño de ajo y perejil. Lo que el mar da en Menorca no es solo alimento. Es puro placer. Por eso es importante hacerse con un hueco muy rápidamente en los restaurantes más pesqueros durante la temporada de verano. Porque quien sabe, repite.

 

La tradición pesquera está más que arraigada en la isla, con tres puertos base en lo que a actividad de pesca comercial se refiere. Estos son los de Maó, Fornells y Ciutadella, cada cual con una cofradía del gremio que vela por la buena salud de las aguas en las que faenan. Aunque las más espectaculares son las barcas de arrastre, con sus grandes redes, son todavía muchos los pescadores que se decantan por las embarcaciones de artes menores. 

 

La forma artesanal en la que aún se trabaja en el mar va muy marcada también por el calendario. La temporada de pesca de langosta es sin duda el inicio del verano para esta profesión, el 1 de abril. Sin embargo, son muchas las fechas marcadas según la especie a degustar. En el puerto de Maó, además, prolifera en los viveros el mejillón.