De la carnixua a la sobrassada

El cerdo es considerado el animal por excelencia en la fabricación de embutidos, ricos y variados, que asombran especialmente a los foráneos.

 

La tradición de las porquetjades o matanzas de cerdo era un evento eminentemente social, en el que la familia se reunía para repartirse las tareas de despiece y elaboración de cada tipo de embutido. Hoy en día, y a causa de las normas sanitarias, las porquetjades se reducen a los encuentros familiares para consumo propio. 

 

De entre todos los embutidos destaca la sobrasada. Picante o normal, es uno de los souvenirs más buscados. Pero el abanico de embutidos menorquines es muy amplio. Destacan los que son propios de la isla, como el cuixot o el camaiot. El uso de estos y otros productos, como las morcillas negras y blancas, está bastante extendido en la cocina menorquina, y puede encontrarse en platos ancestrales, como el arròs de la terra. O en las simples canyes de sobrasada que ofrecen en las panaderías.