Queso: el producto más internacional

El auge de la vaca frisona en los años 60 expandió un mercado que perdura hasta hoy y que define, en buena medida, la gastronomía de la isla: el queso. Este producto tan nuestro, tan definitorio y tan internacional a la vez, es el estandarte de la gastronomía menorquina. No en vano, cada año llegan a producirse más de medio millón de piezas.

 

La relación de amor con este producto agroalimentario viene de lejos. Ya en el siglo V dC se documentó el consumo de queso. Y, al menos desde entonces, no ha parado de crecer. Existen dos factores por los que el queso de Menorca es tan apreciado: la producción mayoritariamente artesana y siguiendo las tradiciones; y la famosa forma de “fogassa”, que se consigue con la compresión del requesón que, posteriormente, se convertirá en queso.

 

Así, en el año 1985 se consiguió la denominación de origen del queso “Mahón”, que se amplió en 1997 para ser “Mahón-Menorca”. La elaboración tradicional está presente en cualquiera de las piezas que se comercializan, y se mantiene viva especialmente en los quesos artesanales.