Luces en el mar

Cerca de la costa menorquina, en aguas poco profundas y cristalinas, yacen centenares de relatos. De tragedias y pérdidas, que han ayudado, sin embargo, a entender una parte de la historia de Menorca con mucha más claridad. Son los barcos que cruzaban el Mediterráneo y que toparon con la escarpada e irregular línea de tierra.

 

Desde el siglo XIX esa fina línea, a veces invisible en mitad de una noche de temporal, arroja algo de luz. Los 7 faros construidos en la isla son el recuerdo de todas esas historias hundidas. Y los destellos que caracterizan cada una de las torres alertan al vigía navegante de la proximidad de la costa. Desde las pequeñas señales de los puertos de Maó y Ciutadella, hasta las enormes alturas de los 3 faros septentrionales.

 
Faro Cap d'Artrutx, mirando hacia Mallorca
 

Unos imponentes 34 metros con características franjas horizontales oscuras y blancas definen el faro que queda más cercano a la vecina isla de Mallorca. El faro de Cap d’Artrutx marca el límite oriental del canal de Menorca. Mientras que, en su extremo septentrional, lo perpetra el faro de Capdepera.

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Faro de Cavalleria, el destello más septentrional
 

La impresión que puede dar desde la llegada por tierra, no hace justicia a la imponencia del faro de Cavalleria. Si bien el edificio en sí podría considerarse modesto, asomarse a los casi 100 metros de altura del acantilado que lo alza, da una idea de la amenaza que la costa norte de Menorca llegó a ser para centenares de embarcaciones. 

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Faro de Punta Nati, la luz que ilumina Francia
 

El faro de Punta Nati se alza silencioso sobre uno de los acantilados más imponentes y escarpados de Menorca. Ubicado en el extremo norte del municipio de Ciutadella, su construcción, en 1913, esconde una triste historia de la que se conoce su existencia gracias a una rocambolesca casualidad.

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Faro de Favàritx, cubriendo la costa norte
 

El de Favàritx es el último de los tres grandes faros que cubren el territorio marítimo de la costa norte de Menorca. Como sus dos antecesores, su construcción vino propiciada por la gran cantidad de naufragios ocurridos en los alrededores de esta pintoresca zona geológica de la isla. Hoy en día, el entorno natural de Favàritx, con su característica piedra negra, lo convierten en uno de los faros más visitados.

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Faro de la Illa de l'Aire
 

Si por definición, un faro ya lleva implícito un halo de soledad, un faro en un islote puede llegar a ser uno de los lugares más solitarios que existen. Es el caso de la torre de Punta Prima, ubicada sobre la Illa de l’Aire, un pedazo de tierra muy cercano al municipio de Sant Lluís en el extremo sureste de Menorca. 

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Faro de Sa Farola, la bienvenida a Ciutadella
 

La luz de entrada al puerto natural de Ciutadella es el segundo punto que dirige sus destellos hacia la vecina isla de Mallorca. Sin embargo, el motivo de su construcción, en 1861, fue el de anunciar la cercanía del cobijo para las embarcaciones que llegaban por el canal de Menorca. Su nombre, “Sa Farola”, da una idea de esta función práctica de alumbramiento, más que de aviso de costa cercana.

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