El otoño en Menorca

Menorca estira en otoño sus últimos días de sol y playa y se presenta como el momento idóneo, junto con la primavera, para la práctica del turismo activo y de deportes de naturaleza. En otoño, la isla invita a recorrer sus museos y galerías de arte, descubrir lugares insólitos y disfrutar con pausa de su reconocida gastronomía. 

 

Las agradables temperaturas medias de los meses de septiembre, octubre e, incluso, noviembre, permiten todavía disfrutar del turismo de sol y playa en un ambiente más tranquilo y sosegado que el del verano. Pero además, el otoño se presenta como la temporada perfecta para sumergirse en la Menorca Talayótica, visitando los yacimientos y conociendo las costumbres y formas de vida de los antiguos pobladores de la isla. Este vasto patrimonio le ha valido a la cultura talayótica de la isla una candidatura a Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Y si impresionante es adentrarse en la historia de Menorca, no lo es menos dejarse llevar por la contemplación de las estrellas. La isla ofrece unas condiciones excelentes para la observación del cielo nocturno, una experiencia única que ofrecen ya muchos establecimientos y empresas especializadas de la isla.

 

El otoño es momento también para perderse por las calles de los pueblos y ciudades de la isla, admirando su arquitectura, el patrimonio cultural de sus núcleos urbanos y el legado que han dejado en ellos los diferentes pueblos que dominaron o conquistaron la isla a lo largo de la historia. Paseando por los cascos antiguos de Ciutadella o Maó el visitante encontrará, entre sus imponentes casas señoriales, algunos de los museos y galerías de arte que conforman la importante red museística de la isla, en las que podrá adentrarse en la historia, cultura y tradiciones de Menorca, contemplar su legado arqueológico o natural y, claro está, artístico.