El verano en Menorca

El verano en Menorca es una experiencia en sí misma. Calas y playas muestran su mejor cara, la más paradisíaca. Las puestas de sol, el ocio nocturno, los mercados de artesanía, el bullicio en las calles y la intensa agenda cultural definen el verano en Menorca. Una estación que no se entiende sin la presencia del caballo, protagonista absoluto de las fiestas patronales de los pueblos de la isla. Las de Sant Joan de Ciutadella suponen el inicio extraoficial del verano en Menorca. El calendario de fiestas y la cita con los jaleos se extiende hasta el mes de septiembre, cuando las Fiestas de la Mare de Deu de Gràcia de Maó ponen fin a la temporada de celebraciones populares.

 

Los días largos de los meses de junio, julio y agosto permiten planificar una intensa agenda de actividades. Nada mejor que comenzar un día de verano que contemplando el ir y venir de la gente mientras se disfruta tranquilamente de un desayuno a base de productos típicos de la isla: ensaimada menorquina o coca bamba, pan de payés y embutidos como la sobrasada, el cuixot o la carn i xua permiten afrontar con energía la jornada de playa. Las calas de arena blanca, en la costa sur, y de arena rojiza y más agrestes, en la norte, maravillan al visitante por su estado de conservación. El viajero en busca de sosiego lo encontrará en las tranquilas aguas turquesas del Mediterráneo, mientras que la larga lista de deportes náuticos (kayak, moto acuática, vela, stand up padle, submarinismo…) hará las delicias de los amantes de las emociones fuertes. Y tan espectacular como las propias playas y calas son las puestas de sol que nos ofrece esta estación. Una cena a base de producto local, una copa con vistas al mar o un concierto al aire son los imprescindibles de las noches de verano en Menorca.