La primavera en Menorca

La primavera en Menorca tiñe los prados de verde y el cielo de un azul intenso. Las temperaturas suaves de estos meses invitan a darse el primer baño del año y hacen de Menorca el lugar ideal para la práctica de deportes al aire libre. Senderismo, cicloturismo, excursiones a caballo u observación de aves encuentran en la primavera menorquina el escenario perfecto, con la naturaleza en su máximo esplendor. El Camí de Cavalls, una camino histórico cuyo origen se remonta a tiempos del rey Jaume II, es, quizá, una de las mejores maneras de adentrarse en la Menorca natural, ya sea recorriéndolo a pie, en bicicleta o a lomos de un caballo. La oferta de turismo activo es amplia en esta época del año y adaptada a todas las edades y niveles. 

 

En primavera, Menorca suena a jazz y a ópera. La oferta cultural de la isla es intensa a lo largo de todo el año, pero es en esta estación cuando los amantes de la música tiene una cita ineludible con el Festival Internacional de Jazz y con la programación de ópera del Teatro Principal de Maó. La celebración de la Semana Santa supone el contrapunto a estas celebraciones, y es el momento en el que las familias de la isla se reúnen para elaborar las típicas formatjades, una deliciosa empanada rellena de la mejor carne de Menorca. Deleitar el paladar con los productos típicos de la gastronomía de Menorca es motivo más que suficiente para decidirse a conocer la isla. Un recetario tradicional, actualizado en las cocinas de los mejores chefs, pegado a la tierra y basado en el respeto por el producto local de temporada definen a la cocina de Menorca. De marzo a mayo, Menorca es un remanso de paz en el que el viajero podrá recuperarse del estrés de las rutinas diarias alojándose en alguno de los muchos hoteles de interior abiertos todo el año o disfrutando del turismo de bienestar, poniéndose en manos de los profesionales de la salud y la belleza.