Las Estaciones

Menorca es única, pero en cada estación del año nos muestra una cara diferente. Llena de matices y contrastes, la isla va mudando su rostro a lo largo de los meses. La primavera cubre el territorio de un exuberante manto verde, que va perdiendo fuerza a medida que el verano avanza. Las cálidas temperaturas de esta estación dan paso a tonalidades ocre y rojizas, ofreciendo un bello contraste con el intenso turquesa de las aguas del Mediterráneo, que perdura hasta la llegada del otoño. En invierno, Menorca se vuelve más agreste gracias a la tramontana, un viento que da forma al carácter y al paisaje de la isla. El mar modula las temperaturas a lo largo del año y nos regala un clima suave y templado, típicamente mediterráneo.

 

La isla se disfruta intensamente a lo largo de todo el año, gracias a su oferta gastronómica, cultural, de turismo activo y a su patrimonio natural.

 
El verano en Menorca
 

El verano en Menorca es una experiencia en sí misma. Calas y playas muestran su mejor cara, la más paradisíaca. Pero no solo para relajarse en la arena, porque las propuestas para disfrutar de actividades en el mar se multiplican ¡La diversión está asegurada! 

Y al atardecer, las puestas de sol, el ocio nocturno, los mercados de artesanía, el bullicio en las calles y la intensa agenda cultural definen el verano en la isla. Una estación que no se entiende sin la presencia del caballo, protagonista absoluto de las fiestas patronales de nuestros pueblos. 

El otoño en Menorca
 

Menorca estira en otoño sus últimos días de sol y playa y se presenta como el momento idóneo, junto con la primavera, para la práctica del turismo activo y de deportes de naturaleza. En otoño, la isla invita a recorrer sus museos y galerías de arte, descubrir lugares insólitos, vivir experiencias de primera mano en queserías o bodegas, y disfrutar con pausa de su reconocida gastronomía. 

El invierno en Menorca
 

De diciembre a marzo, la isla recupera su tono pausado. El viento de tramontana moldea el paisaje y la naturaleza muestra su cara más salvaje. El invierno es buen momento para recorrer todos los rincones de la isla, empaparse de la ancestral cultura talayótica, contemplar el firmamento o disfrutar de la gastronomía y las fiestas más tradicionales, como la diada de Sant Antoni.

La primavera en Menorca
 

Las temperaturas suaves de estos meses invitan a darse el primer baño del año y hacen de Menorca el lugar ideal para la práctica de deportes al aire libre. Senderismo, cicloturismo, excursiones a caballo u observación de aves encuentran en la primavera menorquina el escenario perfecto, con la naturaleza en su máximo esplendor. En primavera, Menorca suena a jazz y a ópera y sabe a formatjades típicas de Semana Santa.