Menorca, la esencia

Pocos territorios relativamente pequeños -como lo es Menorca- guardan tanto en su interior. Parte de la esencia de la isla la crean los que viven en ella, los que la moldean, guardan y preservan. Desde la cultura talayótica a la gastronómica, pasando por la salvaguarda de la tradición y el territorio. 

 

 
Moverse al ritmo de Menorca
 

Y tú, con ella. Las propuestas para realizar actividades al aire libre, gozando de la naturaleza, son cada vez más abundantes. Los elementos son protagonistas en esta historia: mar, tierra y aire que se abren al visitante con una infinidad de posibilidades, que van desde un bautismo submarino para descubrir el fondo marino a un paseo por el Camí de Cavalls. 

Actividades para descubrir la isla
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El arte de la tradición
 

Aún son muchos -y variados- los oficios que mantienen una tradición ancestral. Menorca cuenta con raíces profundas en labores del campo, del mar. Y ha sabido aprovechar el conocimiento venido de más allá de sus costas para hacer florecer una industria que compagina la calidad, el diseño, la vanguardia y la tradición. Sin perder, eso sí, una esencia muy característica, muy Made in Menorca.

Made in Menorca
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Descubre su arte con los cinco sentidos
 

Menorca es cultura. Lo es desde sus raíces, con los imponentes monumentos talayóticos que pueblan el territorio. Lo es a través de las fortificaciones históricas, los estilos arquitectónicos. Y también es cultura por la proliferación de artistas. Quizás la belleza de la isla atrae más belleza. 

El sabor que caracteriza Menorca
 

Que Menorca provee a sus cocineros es más que evidente. Desde las magníficas calderetas de langosta pescadas a pocos kilómetros de la costa, hasta las suculentas carnes del ganado que pasta en los verdes prados. La gastronomía local sabe conjugar con gracia e innovación una cocina elegante, equilibrada y cada vez más reconocida, sin perder un ápice de su autenticidad gracias al producto local.

Gusto por lo natural y la buena cocina
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Las joyas de Menorca
 

Desde el imponente arenal de Son Bou hasta las calas diminutas y maravillosas como Macarelleta. Cualquiera de las playas de Menorca es una joya, única y especial, que vale la pena descubrir. Son más de 200 kilómetros de arenales repartidos entre el norte y el sur de la isla. Y no hay dos iguales. Puede que, por eso, hechicen a simple vista.

Las calas y playas de Menorca
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El paraíso protegido
 

Solo tomar lo necesario para vivir. Y profesar amor a todo aquello que la tierra provee. Ese es el equilibrio perfecto que los menorquines han conseguido -sin esfuerzo, pues es parte de su ADN- con la isla. Así, lucen orgullosos el título de Reserva de Biosfera desde 1993. Y, desde hace muy poco, el de la Reserva Marina de Biosfera más grande del Mediterráneo.

Menorca, Reserva de Biosfera
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Descubre Menorca
 

Menorca es mucho más que costa, playas y Camí de Cavalls. Los elementos arquitectónicos y etnológicos cuentan parte de su historia en cada pueblo y ciudad. Desde la influencia inglesa en los edificios de Maó, hasta el estilo gótico de la Catedral de Ciutadella. Los 7 faros que limitan la costa y los imponentes puertos de Maó y Fornells, junto con el encanto del de Ciutadella, redondean el paisaje.

Pueblos, puertos y faros
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